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Posts Tagged ‘FELICIDAD’

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Doisneau (se la dedicamos a Raúl Cornejo.)

Hace unos días acompañábamos a los alumnos de francés a la exposición de Doisneau en Madrid. No pudimos por menos de apuntarnos esta frase suya, para disfrutarla en clase de filosofía: ” El mundo que intentaba mostrar era un mundo en el que yo me sentiría bien, en el que la gente sería amable y en el que encontraría la ternura que deseo recibir. Mis fotos eran como una prueba de que este mundo puede existir. “

Así que, mientras hablamos del helenismo en clase y buscáis el significado de palabras como “epojé”, “ataraxia”, “aponía”, “apatía”, iremos creando nuestra galería de fotofilosofía con el tema: La felicidad. Mi felicidad.

Os invito a leer también algunas cosillas…

¿Qué nos hace más felices, tiempo o dinero?

La felicidad, desesperadamente. Comte-Sponville

El laberinto: desesperanza y felicidad. Comte-Sponville

La conquista de la felicidad. Bertrand Russell

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“La felicidad son las cosas y las personas que te llenan el alma” (Andrea Merino. 2º EB)

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“Carpe diem quam mínimum credula postero” Horacio.

Pensarás, ¿Y qué sentido tiene un reloj de arena en la felicidad de una persona?

La felicidad para mí es aquello que se mide en el tiempo. Los últimos segundos en los que estás con una persona que quieres, el último minuto que te queda en la cama antes de tener que levantarte, las horas que pasas rodeada de tu familia, de tus amigos. O también esas horas en las que estás esperando inquieta/o un mensaje que a lo mejor no va a llegar. El tiempo que dura tu película favorita, o el minuto que dura una canción que no para de hacerte bailar. Los segundos en los que estás saboreando la comida que más te gusta, o el tiempo en el que estás leyendo un libro que te tiene súper enganchada/o. Los segundos de risas con tus amigos, que acaban convirtiéndose en minutos porque no paráis de reír. Las horas frente a la televisión viendo tu serie favorita que incluso es la misma que la de tu hermano/a. Los segundos que dura decir a alguien “te quiero”, o simplemente dar un abrazo. El tiempo que pasas con tu mascota que no para de darte besitos y solo quiere jugar. Los días que te quedan para viajar a un sitio al que querías ir desde hace mucho tiempo. Tu día de cumpleaños, y ese segundo en el que soplas las velas rodeada de toda la gente que te quiere, y quieres. A veces no paramos de mirar el reloj para que todas estas cosas pasen y llegar a esa felicidad en la que creemos. Todos los momentos se viven de manera más intensa cuando sabemos que nada de lo que vivamos volverá. Por eso yo quería fotografiar este reloj, porque ahora mismo el tiempo está pasando y yo estoy escribiendo, que es lo que realmente me hace feliz.

La felicidad nos la da el tiempo, porque cuando te sientes feliz lo primero que piensas es: “Ojalá se parase el tiempo”.

(Foto y texto de Rocío Cruz 2º EB)

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La felicidad es una vieja conocida que se desconoce hasta que aparece alguien que te  caliente el corazón. (Y el horno para hacer tu pizza favorita)
Pizza, amor, videojuegos y otras derivaciones de mi felicidad.

(Foto y texto. Andreas Gallego 2º EB)

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“Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida”. -Federico García Lorca.

(Foto y Texto. Mireya Tejerina 2º EB)

 

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He estado pensando acerca de mi felicidad, y he llegado a la conclusión que quizás la felicidad no sea más que estos pequeños momentos que marcan la diferencia. Momentos en los que, a pesar de haber tenido una semana totalmente estresante donde sólo eras capaz de verte atrapada en un pozo sin fondo, eres capaz de olvidarte de todo y sólo centrarte en aquello que está ocurriendo delante de tus ojos y emocionarte con ello.

En mi caso, esta noche del 20 de noviembre, tuve mi momento de felicidad, de olvidarme de todo cuanto me rodeaba y me atrapaba. Ha sido ver a The Cure, escuchar todas esas canciones tan especiales para mí, y sobre todo, ese momento de Pictures of you. Lo único que tengo claro es que durante esos 7 minutos no cabía ni un solo ápice de malas emociones en mi interior e incluso, por unos minutos, creí haber alcanzado esa felicidad absoluta. Y es que a lo mejor, la felicidad únicamente consista en momentos breves, efímeros, que simplemente nos hagan olvidar el pasado y nos empañe el futuro, centrándonos únicamente en el presente, en ese mismo instante.

Como he dicho, quizás yo no sea feliz, quizás tampoco triste. Pero siempre intentaré hallar la manera de conseguir esos pequeños presentes y hacerlos míos, que llenen mi interior de luz con sus reflejos de alegría.

( Foto y texto Begoña Sáez, 2ºEB.)

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Crear es abrir la mente, descubrir miles y miles de lugares, inventar cientos de historias y volar. Ser feliz se basa en disfrutar haciendo cosas que te gusten. En mi caso, crear sin control, sin límites, es mi ambición. Imaginar, inventar,  descubrir y crear es lo que realmente me transmite magia… Y ser capaz de transmitir esa magia a los demás es, sin duda, la cúspide de mi felicidad.

(Foto y texto. Marta Trigo 2ºEB)

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Partiendo de que dudo todo lo que pienso:

El ser humano es un perseguidor eterno de falsos absolutos concebidos por él mismo.
Estos absolutos imaginarios no se conciben por capricho, son necesarios para la supervivencia del que los concibe, pues sin ellos las personas no lograrían encontrar el modo de llevar la superficialidad inherente a la vida en la sociedad actual.
Por esto, cuando uno trata de desprenderse de esos ideales individuales que desfilan en sus galerías interiores, el estancamiento de la vida exterior es total e inmediato.

Uno de estos falsos absolutos es la felicidad que, en mi titilante opinión y ante la contradicción del absoluto de que no existen absolutos, no existe realmente como absoluto.
Pero dejando de lado las posibles dudas que pueden surgir sobre la condición absoluta de la felicidad, me dispongo a tratar la felicidad relativa y cotidiana, la que, como si estuviera fragmentada, resulta alcanzable para cualquiera.

En primer lugar y brevemente (aunque este “subtema” podría discutirse largo y tendido) para hablar de esa felicidad de estar por casa, es necesario diferenciar radicalmente entre felicidad y comodidad. Esta es una cuestión que no se puede cerrar con un par de líneas, pero creo que lo esencial sería subrayar que ese concepto de felicidad en el que entran los placeres del día a día, los momentos de emoción, las relaciones con otras personas, etc, no es felicidad, sino comodidad (quizá esa comodidad forme parte de la felicidad, pero en mi opinión es una parte muy pequeña), o en su defecto una felicidad fútil bajo el fundamento estéril de un hecho o una circunstancia sin transcendencia.

Tras puntuar la diferencia entre felicidad y comodidad, queda concretar de alguna forma imprecisa el concepto borroso de felicidad. Dado que todo lo que de manera superflua parece felicidad, particularmente lo termino por asociar más estrechamente a la comodidad, lo más exacto que puedo concebir en este momento sobre la felicidad es lo siguiente:

La felicidad muere en el momento del nacimiento de su concepto. Es decir, la aparición en nuestras mentes del concepto de felicidad supone la anulación de la misma, pues en cuanto se crea la abstracción de la felicidad, la búsqueda de esta es inevitable, y puesto que la abstracción se concibe como un absoluto, no existe realmente tal y como es ideada; por lo que su búsqueda es una esperanza muerta a la que el ser humano se aferra por el sencillo hecho de mantener el ritmo de su vida rutinaria prescindiendo del estancamiento existencial.

Supongo que mi felicidad individual consiste en pararme a pensar y, buscando un consuelo ante una desgracia cotidiana, caer en la cuenta de que quizá mi consuelo sea la certeza de que no hay consuelo. De esta misma forma, frente a la incertidumbre sobre la felicidad, mi felicidad quizá es la certeza de que no haya felicidad.
Es posible que sea una felicidad insignificante, ya que posiblemente no sea exacta ni verdadera, pero tras esa extraña lucidez momentánea que me proporciona toda esta charlatanería, de vez en cuando sonrío sincera y casi sarcásticamente. Y el reconocimiento del absurdo me ayuda a seguir caminando desde, por y hacia el absurdo.
Así, con la fotografía que adjunto trato de establecer una comparación entre esa niebla espesa que a veces lo cubre todo sin apenas tocarlo y aquello que a veces se puede vislumbrar en la lejanía, que se ve tan necesario, pero que cuando uno se acerca comienza a disiparse y deja paso a  un pensamiento mayor y a su vez, una incertidumbre mayor.
(Foto y texto. Laura García Estangüi 2ºEB)
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Para mí esta foto simboliza lo más parecido a felicidad que hay, y no tengo muy claro el por qué. El mar desde siempre me ha parecido el único lugar en el mundo donde hay  tranquilidad, donde no hay ruido, no hay gente ni nadie que te diga lo que tienes que hacer ni cuando, ni coches ni edificios, sólo un infinito desierto de agua al que puedes acudir cuando estés cansado de la constante infelicidad que supone la vida moderna. Puedes sentarte en un faro, acantilado o simplemente a la orilla de la playa durante horas escuchando tu música favorita y leyendo, o reflexionando sobre todo en general y despejar la mente mientras escuchas las olas romper.

Quizás la imagen no se corresponde mucho con el concepto habitual de felicidad y puede ser que sea verdad, pero yo no se quién es capaz de ser feliz en un mundo lleno de injusticia, hambre, explotación, pobreza, machismo, corrupción, apatía y en el que el día a día de el 95% de la población consiste en trabajar o estudiar más para alcanzar esa felicidad prometida que habitualmente suele tratarse de dinero. En mi opinión creo que la felicidad es una utopía, y que por mucho que disfrutes un corto período de tiempo, la realidad siempre acaba aplastándolo.
(Foto y texto. Jorge Flores 2º EB)
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 “La felicidad está en los pequeños detalles, aquellos que pasan desapercibidos a nuestros ojos y que son tan efímeros que a veces no se le da la importancia que de verdad tienen”.
(Foto y texto. Amanda Pérez 2º EB)
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“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” ~Benjamin Franklin.

La felicidad, que cosa tan curiosa, tan efímera y, a veces, tan difícil de obtener. Tras mucho reflexionar, he podido deducir que me hacen muy feliz las pequeñas cosas que pasan en la vida sin una explicación, sin un motivo. Esta foto representa ese momento exacto, pues encontré dicho lugar por casualidad y la foto quedó así gracias al azar, pues al hacerla mi querida mascota se coló en el medio, aunque aquello me hizo sonreír y sentirme muy feliz tras grandes días de males y tristezas, pues al fin y al cabo sin esos momentos de decadencia las personas no sabríamos apreciar la belleza que nos proporciona la alegría de ser felices. Para mí, la felicidad no se encuentra en las grandes cosas que se esperan sino en los pequeños detalles inesperados.

Por último, he de decir que estoy de acuerdo con la frase de Cecilia Bohl: “¡La felicidad! No existe palabra con más acepciones; cada uno la entiende a su manera”.

(Foto y texto. Natalia Martínez 2ºEB)
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La felicidad pueden ser muchas cosas, como pasar el rato con tus amigos o familia, reirte, hacer cosas que más te gustan, los placeres de cada persona y aún más…

Pero para mi, la felicidad es al llegar a casa, abrir la puerta y saber que alguien me está esperando, cuando estoy triste me anima, cuando salgo a la calle hace tonterías para que me ría, mi felicidad es mi mascota porque cada dia sabe como me encuentro, cada día es capaz de sacarme una sonrisa incluso en los momentos más difíciles. Te quiero Kiro.

(Foto y texto. Dorota Szylar 2ºEB)

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Esto es una fotografía que no es una fotografía,sino un retrato, ¿un retrato de que ? preguntarían la mayoría. Para mi representa la evasión , la posibilidad de alejarme de este mundo en el que nos rodeamos de los peores momentos y sufrimientos, en donde cualquiera te puede quitar todo aquello por lo que has luchado y en el que estamos en manos de esa persona un poquito mas fuerte que tu, yo aquí veo mi camino a la evasión , ese lugar que es mio y de nadie mas , donde te pones con tu música, esa que te trasmite y te hace soñar, coges tu mando y el juego que te apetezca en esas tardes lluviosas con la xbox, con los colegas que os dedicáis a picaros entre vosotros para pasar un buen rato y un libro , los maravillosos libros que nos hacen vivir mil y una aventura , mil historias en las que somos de todo menos esas personas minúsculas dentro de una sociedad tan grande. Eso, para todos los que leáis esto es para mi la felicidad en la evasión, así que me gustaría preguntaros ¿a donde os evadís vosotros?

(Foto y texto. Raúl Cornejo 2ºEB)

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-Lo mejor será que bailemos.
-¿Y que nos juzguen de locos, Señor Conejo?
-¿Usted conoce cuerdos felices?
-Tiene razón, ¡Bailemos!”
Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carroll
La felicidad se encuentra en las pequeñas locuras, en bailar bajo el sol o la lluvia, en ver sonreír a los que te rodean, en tomar un café en invierno o un helado en verano, en las tardes de fútbol con tus amigos y las largas sobremesas en familia.

(Texto. Rocío García 2º EB)

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Bueno, esto es una captura de pantalla. Si, esto representa mi felicidad. No, no me estoy quedando con vosotros.

En esta foto hay varios elementos que me gustaría explicar. El primero, es una conversación abierta en la que me preguntaban si ya tenía hecho el texto de filosofía. El segundo es, como podréis observar en el título, el “texto de filosofía”. Y lo pongo con comillas porque yo trataba de escribirlo, de contar que era para mí la felicidad, pero las palabras no salían y lo terminé borrando una y otra vez. Entonces, cuando lo había borrado por séptima vez, simplemente se me fue la cabeza y terminé escribiendo un cuento. Entonces, comprendí que eso era, es y será, MI felicidad.

Puede que a algunos les parezca ridículo. Otros, ni siquiera esperaran a leerse lo que he escrito para juzgarme. Y algunos pensareis que soy muy infantil. Pero, esta es la única verdad, esto es lo que me hace feliz. Escribir siempre ha sido una de mis pasiones más grandes y hasta a vecesvolverse un poco obsesivo. Saltar de lleno en un mundo inventado donde se me conoce como “la autora” y oír mi nombre ser llevado por la corriente me pone los pelos de punta. Donde ni siquiera escribo lo que pasa, ni siquiera yo decido el siguiente pasó que va a dar esa protagonista nerviosa. Yo solo narro. Esto estará sonando ridículo “¿Narrar? Pero…Tu escribes, tú decides” Si y…no, es complicado.

Me estoy desviando del tema, escribir es mi más pura felicidad. No voy a ponerme filosófica y cuestionarme que es o como la percibimos. Tampoco voy a ponerme científica y decir cómo reacciona nuestro cuerpo a ella o como nos afecta psicológicamente. Y, menos aún, a ponerme humanista pues no sé cuál es la felicidad de cada uno o cual debería ser. Soy la primera a la que le encantaría poder poner una felicidad universal y conseguir que todo el mundo se llevase bien y estuviese contento, pero no puedo. Aunque, bueno, que cada uno tenga su propia felicidad es hasta bonito. Algunos la compartirán y otros solo aborrecerán la felicidad de otras personas. Sé que la felicidad absoluta no existe (¡ojala!) pero eso no quita que podamos tener unos breves momentos de descanso. La vida es complicada y bastante dura, y sin la felicidad absoluta, todo se vuelve más pesado. Sin embargo, a veces, el tiempo noTs mira con ojos cariñosos y nos concede ciertos momentos en los que no nos podemos arrancar esa sonrisa de los labios mientras dejamos de pensar completamente en ese examen suspenso, o en esa ruptura devastadora.

Lo siento, al finalsi que me he puesto un poquito filosófica. Solo quería añadir que os animo a todos a (intentar) ser felices. Os animo a leer ese libro que tenéis pendiente desde hacer dos años. Os animo a escuchar esa canción que os saca una buena sonrisa o un buen llanto. Os animo a hacer eso que lleváis queriendo hacer desde tiempos inmemoriales, pero que nunca os habéis lanzado del todo. Os animo a (de nuevo, intentar) no agobiaros. Os animo a componer música. Os animo a que copies mi felicidad y narrar como vuestro protagonista derrota al dragón para descubrir que su princesa era el propio dragón. Porque, todo ese tiempo que invertís haciendo las cosas que os gustan, sí que son la verdadera felicidad.

Por último, pero no por ello menos importante, os animo a no dejar de pensar por vosotros mismos.

(Foto y texto. Ainhoa Calero 2º EB)

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